¿Qué explica el sostenido interés bibliográfico o crítico que ha generado la obra de Carlos Runcie Tanaka? ¿A qué se debe que sus piezas e instalaciones sean ineludibles al momento de señalar lo más sustantivo de la plástica peruana de los últimos años? ¿Por qué su obra resulta valiosa dentro del proceso de pensarnos como colectivo, como proyecto o como posibilidad?
Las respuestas a estas preguntas demandan la siguiente digresión: más allá de las intenciones o programas prescritos desde las escuelas de (...)