Detrás de las rejas que retienen a los pájaros, aparece al fondo el autorretrato del artista. Tema que pinta obsesivamente al final de su vida, desde su retorno al Castillete de Macuto (1945) luego de una estadía en un sanatorio mental. En esta misma sala, la última, junto a los autorretratos encontramos a los muñecos (muñecas para ser precisos). De tamaño natural, ornadas de alhajas y pelucas, delirantemente maquilladas y vestidas como para un baile. Seres que pueblan los cuadros, pero también (...)