La artista argentina Silvana Lacarra dejó el torno por un breve período –aquel durante el cual se salió del plano, de las superficies lisas y abstractas y de las piezas volumétricas que había estado produciendo, para ocuparse momentáneamente de los residuos materiales y afectivos desplegados sobre lo que podríamos pensar como el objeto al mismo tiempo más y menos concreto de la modernidad: las fantasmagóricas mesas–, pero aquí está de vuelta con ese instrumento de trabajo que marcó literal y (...)