Aunque se puede detectar en varias de sus primeras obras, es en el conjunto de las pinturas recientes de Héctor Acevedo donde la nocturnidad es tan patente y homogénea que se revela como el signo bajo el cual el artista convoca y erige –o sueña– su mundo. Esta sensación prevalece incluso en aquellas pinturas donde predominan colores distantes de lo oscuro. Y cuando sus escenas parecen transcurrir bajo una dudosa hora diurna, las focalizadas sombras de los rostros de sus personajes bastan para (...)