
- Herbert Rodríguez. Museo de Arte. Feria de prestigios, 1997
Las atiborradas salas del Museo del Centro Cultural de San Marcos quedan cortas para evidenciar el devenir de las prácticas artísticas de Herbert Rodríguez (1959, Lima). Una propuesta convulsionada, justamente en el marco de la conmoción que significaron los ochenta y los noventa en el Perú.
Se trata de una actitud crítica, reiterada por años, que es una apuesta vital, un horizonte de sentido. Rodríguez deambula entra la idea y la praxis, sus métodos son una explosión de dinamismo, color y tensión.
Retrospectiva que no tiene carácter de homenaje sino de libro abierto y de aporte generacional. Las paredes de las salas de exposición parecen haber sido caóticamente tomadas, pero en realidad es el registro y síntoma de la (super) vivencia de un artista multifacético en el Perú.
Bajo la excelente curaduría de Juan Peralta Berríos el tránsito de esta exposición comienza en 1975, momento donde pinturas y ensamblajes son un orgásmico homenaje a las culturas tradicionales, a los ancestros en un denominado “primitivismo”.
Alrededor de 1979, la formación del grupo E.P.S. Huayco implicó la agudización de la propuesta crítica. El terrorismo del Estado contra el terrorismo subversivo propició una respuesta de carácter contracultural, que ahora se denomina arte crítico.
La iniciativa pedagógica y teórica toma la forma de un apostolado donde Rodríguez plantea una redención de carácter educativo. Redención que se puede percibir no solo en las escuelas de formación plástica o de historia del arte sino inclusive en los niveles escolares, donde el trabajo en conjunto construye nuevas aproximaciones a una propuesta artística completa.
El objeto como obra de arte puede ser rastreado a través de diversos soportes. Un arte aplicado a la vida cotidiana: biombos, mascaras, polos, rompecabezas son parte de un discurso que se rastrea en todo ámbito de la vida.
Es esta una exposición imprescindible, didáctica, cuestionadora y esperanzadora. Un proyecto que deambula entre lo histórico y el compromiso.

