ARTISTA

SANDRA GAMARRA La Ilusión de lo Real

Por José Medina, crítico de arte

Miércoles 20 de mayo de 2009 por henry

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A piece of gallery, 2008.
Instalacion, medidas variables.

Si la obra pictórica de Sandra Gamarra se ha ido caracterizando desde un inicio por una particular percepción de lo cotidiano, esta también ha sabido mantener su carácter recopilatorio desde su primera exposición en la galería Praxis de Lima en 1998, donde ya se podía apreciar esta suerte de ejercicio de recolección pictórica de distintos objetos provenientes, en este caso, del escenario cotidiano de la artista; como viejas fotografías, pequeños objetos de costura, cajas, etc., a la manera de un inventario personal. Este primer coleccionismo ficticio de imágenes se constituye en el acercamiento inicial a esto que después en la obra de Sandra Gamarra ha venido a conocerse con el concepto de apropiacionismo. Si bien en esa primera selección, los elementos acopiados eran objetos, el procedimiento posteriormente establece una mirada recopilatoria a través de la selección fotográfica que la artista empezó a realizar en galerías y museos. Este recorrido tiene una importante consolidación en el proyecto LiMac, una suerte de meta-museo o museo implícito, donde lo que se proponía más que la construcción de un espacio físico y la consecuente exhibición de sus objetos, es la operativización de las relaciones posibles de estos desde su lado más verosímil, sus imágenes y representaciones. Para tal efecto reúne una colección de obras que selecciona convenientemente de distintos registros, como catálogos de museos y libros de arte contemporáneo, pasando luego a ser materializados pictóricamente por la artista, en un ejercicio de reproducción que las hace regresar a su realidad original, pero llevando consigo una pátina particular como huella indiciaria de dicha transferencia. Al valerse de la materialidad de la pintura esta colección de reproducciones se hace verdadera, dicho en palabras de la artista: “La pintura termina siendo un arma de la realidad que soporta la falsedad de la colección de un museo inexistente. El catálogo hecho pintura, la pintura hecha catálogo. El catálogo de un museo reproduce masivamente las obras originales de su colección; en LiMac, es la obra original misma. Nuestro catálogo está conformado, no por reproducciones de las obras, sino por apropiaciones de estas obras, las cuales mediante la pintura pasan a la propia colección”.

(...) artículo completo en la revista


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