Nauman’s land
Sábado 16 de junio de 2007 por Camaleon
Disfrutando de una notoriedad excepcional en la escena artística internacional, la obra de Bruce Nauman suscita reflexión sobre las preocupaciones existo-esenciales: el rol del lenguaje, las temáticas del cuerpo y de la identidad, las nociones del proceso artístico y la participación del espectador, que ve desafiada su percepción de la realidad por el lenguaje visual.
La presentación de esta exposición, dedicada a una figura mayor del arte norteamericano, se divide en dos partes que describen temas y momentos significativos del arte de Nauman.
En primer lugar, tenemos Elusive Signs: Bruce Nauman Works with Light (Signos elusivos: Bruce Nauman trabaja con luz), organizada por el Milwaukee Art Museum, donde asistimos a un recorrido temporal diacrónico a través de trabajos en neón e instalaciones de luces fluorescentes.
Este viaje decadente de tres décadas nos conduce, en una suerte de flashback, desde los sesenta –mediante un juego de la semiótica del cuerpo y de la identidad o a través de ambientaciones donde se reflejan luces fluorescentes paradójicamente pálidas– a los setenta, cuando las esculturas de neón se transforman en un comentario sociopolítico irónico; para terminar en los ochenta, sumergidos en un mundo trascendental de neones-pictogramas, donde la luz traduce las contradicciones inherentes a la condición humana y a nuestro mundo.
De manera paralela a la muestra Elusive Signs, la otra exposición de Nauman está enfocada más bien en sus películas y en sus videos. Este aspecto del artista permite al público descubrir el conjunto de innovaciones y provocaciones importantes en las artes mediáticas que constituyeron sus obras de los años sesenta y setenta. Más tarde, las instalaciones videográficas de los ochenta y noventa confluyen en caminos de experimentaciones en duración, espacio y movimiento en tiempo real.
Bruce Nauman inscribió el lenguaje del cuerpo en el centro mismo de sus investigaciones y este leitmotiv le permitió cruzar el tiempo de manera desconcertante, mediante la repetición de lo cotidiano, el ritual de los gestos anodinos y la conciencia de sí mismo en expansión.
