Aunque el cuerpo pueda hundirse en el espacio de la representación, y la mirada sea cautivada por la calidad plástica de las fotografías, la imagen no desborda, guarda su distancia frente al espectador. Pese a las características físicas de la obra (dimensiones y calidad plástica), que invitan a establecer una relación directa entre esta última y su cuerpo, el espectador no se abandona a una experiencia exclusivamente física, de seducción, sino también a una experiencia reflexiva. El artista nos enseña a mirar. No hay com-pasión, no hay proyección, tan solo la experimentación.Wall logra asi un equilibrio notable: el espectador es solicitado pero no participa de la acción de la imagen.
« Cinematografía » es una de las palabras que Jeff Wall utiliza para definir sus fotografías. A mitad de camino entre la fotografia, el cine y la pintura, la obra de Wall cuestiona la representación y estudia el proceso de figuración en si. El artista no considera la fotografia como la captura de un momento en el tiempo, aunque algunas de sus fotografias puedan aparentarlo, tal como Leche (1984) o A Sudden Gust of Wind (1993). En efecto, a primera vista, las imagenes pueden dar la ilusión de ser fotografías documentales o clichés instantáneos de la realidad, pero Wall trabaja minuciosamente la escenografia, pidiendo, por ejemplo, a las personas fotografiadas actuar o posar.
Cada foto está nutrida o trabajada a partir de obras maestras de la historia del arte, fuente principal del artista. Sin embargo, Wall rechaza la cita evidente, prefiere la alusión, la distorsión de sus fuentes. Para citar sólo dos ejemplos, A Sudden Gust of Wind hace referencia a Ejiri in Suruga Province (a sudden gust of wind) del pintor japonés Katsushika Hokusai y Picture for women (1979) a la obra Bar aux folies bergères de Edouard Manet.
La muestra presenta fotografias de formato grande iluminado por atrás, son fotografias « Cibachrome », dichas también Ilfocrhome. En que consiste el cibachrome ? La plata destruye todos los colores inexistentes dejando aparecer solamente los colores existentes con una calidad y una saturación de colores excepcionales gracias al colorante de alta calidad incluido en el soporte. Es la razón por la cual la pigmentación de esos colores está garantizada por 50 a 80 años. Los UV no alteran esos colores.
El procedimiento que emplea es revelar, primero, la fotos en papel transparente y formato grande, para luego ponerlas sobre un tejido blanco y así permitir acentuar la luminosidad, y finalmente las coloca dentro de un enorme cajón-marco con iluminación eléctrica al interior - una técnica que recuerda la pantalla cinematografica o/y paneles publicitarios.
La exposición, antes que deleitarnos nos intrigua. Propone imagenes cuidadosamente estudiadas, medidas, pesadas, que no sorprenden ni decepcionan: impresionan. En su sentido figurativo, pero también en el literal, al igual que los químicos de la fotografia dejan su huella indeleble en el papel.
Wall nos invita a una mirada reflexiva, sus imágenes mantienen la mirada expectante. El ojo debe leer. Un ojo atento, que la lectura de la imagen agudiza. No es una evasión, no es un viaje de exotismo: se trata de experimentar otra realidad, Wall es un verdadero demiurgo. A través de sus fotos, nos transmite su visión del arte. Cada una de ellas es un elemento del “manifiesto” de este artista canadiense (1946) que vive y trabaja en Vancouver, y cuya obra figura entre las galerías neoyorkinas más reconocidas.
La presente muestra, que comprende cuarenta obras, que abarcan de los años 1970 hasta la fecha, continua su recorrido en The Art Institute of Chicago, para concluír en el San Francisco Museum of Modern Art, a fines del 2007.
