JORGE Castilla-Bambarén
Miércoles 18 de noviembre de 2009 por henry

- Jorge Castilla-Bambarén
En El mundo como voluntad y representación, el filósofo Shopenhauer propone prestar atención a todo aquello que anima de forma vertiginosa el mundo natural: la voluntad de existir. El intelecto es, al respecto de esta fuerza que concebimos como vitalidad, de carácter secundario. Introducirse en el paraje de Castilla-Bambarén, poblado con seres elementales y fuerzas que pugnan por existir, como lo hace desde su fondo más oscuro la propia vida a través del deseo, es una experiencia que nos confronta íntimamente –demostraré a continuación por qué esto no es una fórmula retórica-. El lugar desde donde emerge la voz del artista, es el mismo del ello freudiano, de aquel yo que no lleva pantalones y que es a la par tan a-culturado como universal; el fuero de nuestro salvaje poder, que nos hermana con el centro de la vida. La trayectoria de este interesante artista peruano-internacional, identificada con el art brut, revela una vocación, paradójicamente romántica, que es la misma que a través del paradigma de Rousseau animaba tambien a Gauguin: en pos del ideal que no ha sido destruido por la cultura, el arte resplandece en el territorio de lo humano-demasiado humano.
El mundo que nos presenta a través de su obra Castilla-Bambarén, es más real que el mundo de las convenciones sociales, es la “verdad incómoda” contra la que el casto y el burócrata no pueden hacer nada. Negar las fuerzas que animan la propia natura es como decirle al ojo abierto que no vea.
Castilla-Bambarén sostiene una búsqueda tenaz que le ha conducido a un gran refinamiento y aplomo en la visión. La yuxtaposición de planos que el collage le confiere, ha renovado con mucha luz las densidades orgánicas que moran en sus cuadros. Resultado de esta cocina-Raw, el artista expone en Galería Enlace una hermosa rapsodia genitalizada hecha de luminosas y oscuras visiones del amor. Una verdadera victoria en el mundo de la materia.
por Vania Portugal

