Intuición volcánica, Las muchas caras de Alberto Casari
Lunes 18 de agosto de 2008 por Camaleon

- Vista de la exposición en el Icpna de Miraflores, Lima, 2008.
Alberto Casari es uno de los artistas de mayor apuesta por el experimentalismo conceptual, hasta el punto de fracturar su propia identidad personal desdoblándose en los heterónimos Alfredo Covarrubias, Arturo Kobayashi y alias El Místico. Este proceso metamorfoseo de la identidad en Casari se desarrolla y se sustenta en la aparición de estas personalidades creativas. Vertiginosos personajes que se han servido del alma de Casari para nacer a la vida, permitiendo que la obra visual del artista se complemente también con el texto. Particularmente este es el caso de Covarrubias, toda obra vinculada al texto se genera desde él. Se centra en la palabra pero en el marco de la exposición visual. Por ejemplo la instalación Multitud (Centro Cultural de San Marcos Abril 2006) nos permite apreciar la palabra en un formato que mide 2.20 metros, compuesto por madera tallada envuelta en canasta, con un detalle que se puede rastrear en el arte popular en general: un hombrecito de cerámica en la punta de una letra. El muñeco de cerámica es una especie de visitante diabólico. Evocando a un personaje propio de los mineros que es “el tío”. Para los mineros, dios esta en las alturas, pero bajo tierra con ellos esta “el tío”, que es una especie de diablo, haciéndonos pensar en algo oculto como lo que emerge del inconsciente. Todo esto nos acerca a esa exploración de los materiales que es uno de los principales impulsos del artista.
Expuso en el año 2006 en el Centro Cultural de San Marcos y en la Galería Forum. Muestras que tuvieron la particularidad de ser preparadas para hacer evidente la fragmentación de las personalidades creativas de Casari. Una muestra fue exclusivamente diseñada para Covarrubias, el artista más reservado y hasta cierto punto el más huraño; y la otra, la de Forum para Kobayashi y alias El Místico. Las dos personalidades zen de Casari, siendo Kobayashi un autor lúdico y de trazo mozo, como el de un niño pero con una profundidad filosófica aguda y envidiable. De esta manera esta propuesta hacía más sensible esta fragmentación esquizofrénica.
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